Las palabras son arquetipos que describen lo que no se puede representar directamente. Cuando dices «cara», implicas una cara… genérica. Nadie espera que cuatro letras expliquen todos los detalles del rostro real del que hablas. Entonces, las palabras son pautas aproximadas y muchas veces implican algo muy diferente a su uso original.
 
Trabajando con las dimensiones filosóficas, psicológicas y espirituales del ser, esto se vuelve obvio. Las palabras que describen lo intangible juegan múltiples roles y aplicaciones.
 
Forma y función, yin y yang, anima y animus, forma y vacuidad… y en el lenguaje Dyar: luz y espacio. Cada uno de los silacódigos áuricos empareja una vocal con una consonante, donde cada consonante canaliza luz, y cada vocal produce espacio, con la intención de amplificar nuestra felicidad planetaria y estelar.
 
Aquí dos ejemplos, para contexto y aplicación personal.

 

LUZ

Cuando comemos, comemos porque necesitamos luz. Luz en sentido físico, en sentido energético, en sentido de la geometría del aura y en sentido espiritual. Todos los organismos vivos necesitamos luz.
 
Las plantas obtienen luz directamente del sol, de su ecosistema y de su tácita pertenencia al universo.
 
Los humanos obtienen luz indirectamente, a partir de lo que su creencia les hace creer que es alimento, a partir del amor por eventos específicos, de construcciones mentales y de la conciencia.
 
Esta distinción es crucial para que nosotros, los seres humanos, aceptemos pacíficamente cómo funcionamos y qué debemos hacer al respecto. Es casi imposible para la humanidad, o al menos extremadamente raro, superar esta naturaleza y abrazar la luz directamente. Y ni siquiera es una meta a considerar alcanzar.
 
La luz, en sus múltiples formas y más allá de sus cualidades percibidas de partícula y onda, es siempre una combinación de abordaje e iluminación. Este aspecto de la luz llena y canaliza el marco y la educación para actualizar nuestros potencial. La idea de un marco a veces se entiende como limitación u obligación, pero en este contexto se refiere a las premisas y fundamentos que sustenten y guíen en una dirección clara. Y no podemos progresar, ni alentar, si el camino no tiene rumbo o está ocultado.
 
La ausencia de luz conduce al idealismo y a la confusión, y se manifiesta a través de la agresión, la corrupción, la manipulación, la conspiración, la esclavitud y la crueldad.
 
Cuando comprendemos el aspecto de la luz en nosotros, se enciende una bombilla y la vida se desenvuelve de otra manera, iluminada.
La luz es inspiradora, ecuánime, generosa e imparcial, y así también nos convertimos a medida que irradiamos sus cualidades universales.

 

ESPACIO

Cuando cambiamos un hábito, cambiamos porque necesitamos espacio. Espacio en sentido físico, en sentido energético, en sentido geométrico y en sentido espiritual. Todos los seres vivos necesitan espacio.
 
Los átomos están compuestos principalmente de espacio. Y como el cosmos también es una gran extensión de espacio, los planetas y las estrellas se mueven a velocidades increíblemente altas sin chocar entre sí. Cuanto más grande es la entidad, más grande necesita ser su patio de recreo.
 
Los seres humanos necesitan un espacio deliberadamente restringido para vivir. Las paredes y los techos funcionan como seguridad y mantienen el calor durante las temporadas frías. La piel y la geometría del aura marcan límites para mantenerse en vida. Incluso los pensamientos y estilos de vida prefieren formas restringidas de espacio mental y habitual.
 
El espacio en sus múltiples formas y más allá de su principal definición de extensión tridimensional, es siempre una combinación de vulnerabilidad y oportunidad. Este espacio libera, canaliza nuestros derechos y la libertad de elegir y experimentar la vida como un juego.
 
La vulnerabilidad se interpreta a menudo como fragilidad e incluso peligro. Y, sin embargo, «la herida es la grieta por donde puede entrar la luz», señaló sabiamente Rumi una vez. El espacio es vulnerabilidad en el sentido de ser capaz de recibir. Y no puedes sentir plenitud ni satisfacción si no permites que algo nuevo llegue y se convierta en parte de ti.
 
La ausencia de espacio conduce al miedo y a la obstinación, y se manifiesta a través del pensamiento excesivo, la sospecha, la ambigüedad, la miopía, la depresión y la negación.
 
Aprender esto es precioso. Es abrirse a todo un espectro de experiencias en la vida.
El espacio es susceptible, permeable, generoso e imparcial, y en eso nos convertimos a medida que abarcamos sus cualidades universales.

 

DANZA

No hay límite a la cantidad de luz y espacio que podemos abarcar siempre y cuando ambos crezcan de la mano.
Blast no tiene que ver necesariamente con el equilibrio, así que describamos nuestro viaje a través de la luz y el espacio más bien como una danza donde se completan uno a otro, de forma natural.
 
Ambos atributos canalizan el marco y la libertad para crecer y prosperar, en sinergia con aquellos seres que están listos para alinearse y respetar el flujo, entre la vida y la esencia.

 

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